La construcción de túneles en la llanura de Albacete plantea retos geotécnicos muy distintos a los de otras regiones españolas: no hay roca competente, sino potentes paquetes de arcillas y limos aluviales con nivel freático estacional. La aplicación del Eurocódigo 7 (EN 1997-1:2004) y de la Guía de Cimentaciones en Obras de Carretera del Ministerio de Transportes exige una campaña de reconocimiento específica que cuantifique la resistencia al corte no drenada, la deformabilidad a largo plazo y la presión intersticial antes de cualquier avance. Nuestro equipo técnico ha participado en proyectos de infraestructura hidráulica y viaria en la provincia, donde la homogeneidad aparente del terreno esconde heterogeneidades que solo un análisis detallado revela. Para túneles poco profundos, la combinación de sondeos con ensayos in situ permite definir el factor de seguridad frente a colapso del frente y frente a levantamiento de fondo en las secciones más comprometidas. Cuando el perfil presenta intercalaciones limosas, complementamos la campaña con un ensayo CPT que proporciona un registro continuo de la resistencia a la penetración, y con columnas de grava como alternativa de mejora del terreno si la estabilidad global lo requiere.
En suelos blandos, la estabilidad del frente de un túnel no depende de la resistencia media del terreno, sino del punto más débil que atraviese la traza.



