La llanura de Albacete, con su marcado contraste entre inviernos fríos y veranos tórridos, castiga sin piedad a las estructuras de contención. Los ciclos de humectación y desecación en las arcillas del Mioceno generan empujes que un cálculo estándar no contempla. Aquí diseñamos muros de contención que funcionan con el terreno, no contra él. Porque una zapata mal drenada en la vega del Júcar es un problema seguro a los dos años. Para proyectos que requieren un reconocimiento previo del subsuelo, complementamos el diseño con calicatas que nos permiten ver la estratigrafía real y validar los parámetros de resistencia antes de mover un solo metro cúbico de tierra.
En Albacete, el 70% de las patologías en muros urbanos vienen de un drenaje insuficiente, no de un fallo estructural del alzado.



