La llanura manchega tiene una geología engañosamente simple. En Albacete, bajo los limos yesíferos y costras calcáreas, las primeras decenas de metros alternan arenas flojas con niveles de tosca muy competente, una disposición que genera contrastes de impedancia difíciles de predecir sin un perfil sísmico real. La clasificación del terreno (tipos A, B, C o D) que exige la NCSE-02 no se puede estimar con tablas genéricas cuando la obra se ubica sobre terrenos del Mioceno o Plioceno con rellenos antrópicos en superficie. Por eso el ensayo MASW multicanal se ha vuelto la herramienta de primera línea para obtener la VS30 y el perfil de ondas de corte in situ, sin interpretar sondeos prestados. Combinamos la sísmica de superficie con el conocimiento de la geología local, incluyendo campañas de sondajes SPT cuando la normativa exige correlacionar el perfil sísmico con la resistencia a la penetración.
La VS30 define la acción sísmica de cálculo según la NCSE-02. Medirla con MASW evita sobrecostos por clasificar el terreno en una categoría más desfavorable de la real.



