El crecimiento de Albacete, articulado en torno a los ejes de la A-31 y las rondas de circunvalación, ha expandido la edificación hacia suelos de vega y glacis. Esta dinámica urbana, junto a la presencia de arcillas expansivas y niveles yesíferos típicos de la llanura manchega, obliga a verificar la respuesta del terreno antes de cualquier proyecto de cimentación. En este contexto, el ensayo placa de carga (PLT) se convierte en una herramienta directa para obtener el módulo de balasto, parámetro que las hipótesis de cálculo no pueden presuponer sin riesgo. A diferencia de los sondeos, que extraen muestras para analizar en laboratorio, la placa de carga ensaya el suelo en su estado natural, reflejando la influencia de la humedad y la estructura del terreno. Para obras que requieren un perfil estratigráfico previo, complementamos la campaña con un sondaje SPT que identifica los espesores de cada capa antes de ejecutar el PLT.
El módulo de balasto no es una propiedad intrínseca del suelo; depende del tamaño de la placa y de la geometría de la cimentación proyectada.



