La llanura manchega sobre la que se asienta Albacete esconde una complejidad geotécnica que va mucho más allá de la aparente uniformidad de su relieve. A una altitud de 686 metros sobre el nivel del mar, los materiales sedimentarios del Mioceno y los rellenos cuaternarios del canal del río Don Juan definen perfiles de suelo donde la resistencia a la penetración puede variar de forma drástica en apenas dos metros de profundidad. Hemos ejecutado campañas de reconocimiento en sectores como el Parque Empresarial Campollano y el entorno de la Avenida de España donde esa heterogeneidad obliga a registrar el número de golpes cada 15 centímetros para no pasar por alto lentejones blandos intercalados entre margas duras. El ensayo SPT constituye la herramienta de contraste directo más fiable para traducir esa estratigrafía errática en parámetros de diseño que eviten asientos diferenciales en zapatas y losas.
Un valor N60 inferior a 4 en los primeros metros es, en la llanura de Albacete, un indicador casi seguro de que hay que replantear el tipo de cimentación antes de mover un metro cúbico de tierra.



